sábado, 24 de agosto de 2019

SEXTO II Discurso de Perón en la Bolsa de Comercio


Juan Domingo Perón
En la bolsa de Comercio de Buenos Aires, 25 agosto de 1944.
Escribe “para buscar una mayor comprensión y facilitar un entendimiento entre los intereses que juegan en el orden social, que la Secretaría de Trabajo y Previsión está encarando”.
Menciona que “me han llamado nazi, también de Comunista”. Sin embargo, “estoy colocado en el perfecto equilibrio que busco en la acción que desarrolla la Secretaría de Trabajo y Previsión. Obrando conscientemente para buscar una perfecta regulación entre las clases trabajadoras, medias y capitalistas procurando una armonización perfecta de fuerzas, donde la riqueza no se vea perjudicada, proponiendo por todos los medios a crear un bienestar social. Una riqueza sin estabilidad social puede ser poderosa pero será siempre frágil. Y ese es el peligro que, trata de evitar por todos los medios la Secretaría de Trabajo y Previsión […]
Yo no creo que la solución de los problemas sociales esté en seguir la lucha entre el capital y el trabajo [...]
El abandono por el Estado de una dirección racional de una política social, cualquiera que ella sea, es sin duda el peor argumento porque es el desgobierno y la disociación paulatina y progresiva de las fuerzas productoras de la Nación. Esa ha sido la política seguido hasta ahora. El Estado se había desentendido el problema social.[..]
Las masas obreras que no han sido organizadas presentan un panorama peligroso porque la masa más peligrosa es la inorgánica. La experiencia moderna demuestra que las masas obreras mejor organizadas son las que pueden ser dirigidas y mejor conducidas en todas las órdenes. La falta de una política social bien determinada ha llevado a formar en nuestro país esa masa amorfa. Los dirigentes son un factor fundamental que aquí ha sido también totalmente descuidado […]
Esas masas inorgánicas abandonadas sin una cultura general sin una cultura política era un medio de cultivo para esos agitadores profesionales extranjeros”.
Menciona que “hay una sola forma de resolver el problema de la agitación de las masas, y ella es la verdadera justicia social en la medida de todo aquello que sea posible a la riqueza de su país y a su propia economía. Las fuerzas obreras estaban formadas en sindicatos en forma más o menos inorgánicas […]
A los tres meses de producirse la Revolución, nosotros, que observamos vigilantes el panorama obrero tropezamos con la primera amenaza, consistente en una huelga general revolucionaria. […]
Sabemos bien que los dirigentes rojos trabajan a las masas no sólo por persuasión sino más por intimidación. Los obreros no querían ir al Departamento de Trabajo de esa época, que había perdido delante de ellos todo su prestigio como organismo estatal. Por eso, no solamente se perjudica la clase trabajadora, sino que él es germen del levantamiento de la masa que ninguna parte se encuentra escuchada, comprendida y favorecida. Eso me dio la idea de formar un verdadero organismo Estatal con prestigio obtenido a base de buena fe, de leal colaboración y cooperación, de apoyo humano y justo a la clase obrera. Pudiera ser un organismo que encauzar al movimiento sindical argentino en una dirección. Esa fue la finalidad, que como piedra fundamental, sirvió para levantar sobre ella la secretaría de Trabajo y Previsión. [..]
Organizamos sobre esa burocracia un brazo activo que se llamó Acción Social Directa. Se tiene establecido un acuerdo entre patrones y obreros el que después se protocoliza en pocas horas en un convenio que firman ambas partes de acuerdo y se pasa ejecución. […]
Vamos trabajando sobre un sentido constructivo, pero que se realizará. Es así que la Secretaría de Trabajo y Previsión propició desde el principio un sindicalismo gremial. Es grave error creer que el sindicalismo obrero es un perjuicio para el patrón. Es la forma de evitar que el patrón tenga que luchar con sus obreros que su sociedad patronal que lo representa Luche con la sociedad Obrera que representa el gremio. Es el medio para que lleguen a un acuerdo no a una lucha. […]
Las masas obreras pasan a tener el derecho a discutir sus propios intereses. Y el Estado está en la obligación de defender una asociación como la otra porque le conviene tener fuerzas orgánicas que puede controlar y que puede dirigir, y no fuerzas inorgánicas que escapen a su dirección y en su control, por eso Nosotros hemos propiciado un sindicalismo gremial. No queremos que los sindicatos estén divididos en fracciones políticas, porque el peligro es casualmente el sindicalismo político. Aun cuando algunos consideran al sindicalismo una mala palabra en su finalidad son siempre buenas porque evita los problemas creados y que son siempre artificiales. […]
Se ha dicho que en la Secretaría de Trabajo y Previsión hemos perjudicado a tales o cuales fuerzas. En la Secretaría de Trabajo y Previsión no se produce ningún acuerdo a ningún arreglo por presión sino por transacción entre obreros y patrones. Nosotros allí, haciendo de verdadero jueces salomónicos ayudamos la transacción Porque el patrón siempre quiere dar menos, el obrero siempre pide más. […]
Procedimos a poner de acuerdo al capital y el trabajo tutelado, ambos por la acción directiva del Estado que también cuenta con esos convenios. No hay que olvidar que el Estado que representa a todos los demás habitantes tiene allí su parte que defender el bien común sin perjudicar ni a uno ni a otro bando […]
La asociación gremial va a dar al país para su orden interno. Pueden venir días de agitación. Está en manos de nosotros hacer que la situación termine antes de llegar a ese extremo, en el cual, todos los argentinos tendrán algo que perder, pérdida que será directamente proporcional con lo que cada uno posea  […]
El mundo está viviendo un drama cuyo primer acto 1914-1918 lo hemos vivido casi todos nosotros. El segundo acto a cuya terminación asistimos, pero nadie puede decir si después de ese acto continúa el epílogo o si vendrá un tercer acto que prolongará, quién sabe aún, Por cuánto tiempo este drama de la humanidad. […]
Hay que ir a soluciones realistas, primero solucionar este problema luego pensaremos en los otros, porque fallar en esta solución representa a fallar integralmente para el país.
Dentro de este objetivo, la secretaría de trabajo y previsión persigue radicar la posibilidad de evitar el cataclismo social, qué es probable, no imposible […]
El resultado de la guerra de 1914 1918 fue la desaparición de un gran país europeo como capitalistas: Rusia. Existirán también numerosas causas artificiales como ser la penetración ideológica que nosotros hemos tratado en gran parte de atenuar, un resurgimiento el comunismo adormecido. […]
En la secretaría de trabajo y previsión ya funciona el consejo de posguerra que está preparando un plan para evitar suprimir o atenuar los efectos factores naturales de la agitación.
Si la lucha es tranquila los medios eran tranquilos, si la lucha es violenta los medios de supresión serán también violentos. El Estado no tiene nada que temer cuando tiene en sus manos los instrumentos necesarios para terminar con esta clase de agitación artificial. Este remedio es suprimir las causas de la agitación: la injusticia social […]
El primer remedio es la organización de esas masas ese sería el seguro. Da el estado organizará el reaseguro Qué es la autoridad necesaria para que cuando esté en su lugar nadie pueda salirse de él […]
Se ha dicho que soy un enemigo de los capitalistas sin embargo sé que la defensa de los intereses de los hombres de negocios de los industriales de los comerciantes es la defensa misma del estado. […]
Desde que tome la primera resolución de la Secretaría de Trabajo y Previsión establecí que esta casa habría defender los intereses los obreros y habría respetar los capitales.
También he defendido siempre la necesidad de la unión de todos los argentinos. Antes de embarcar al país en aventuras de esta naturaleza conviene hacer un llamado a todos los argentinos de buena voluntad para que se unan para que dejen de lado rencores y cualquier naturaleza a fin de salvar a la nación […]
Como secretario de trabajo y previsión y querido propone a los señores que representan a las asociaciones más caracterizadas de las fuerzas vivas dos cuestiones. El estado está realizando una obra social que será cada día más intensa, eso le ha ganado la voluntad de la clase trabajadora. Pero lo que sigue primando en las clases trabajadoras es un odio bastante marcado hacia sus patrones. Contra esto no hay más que una sola manera de proceder si el Estado es el que realiza la obra social, Él es quien se gana la voluntad de los trabajadores.
Por eso, creo que si yo fuera dueño de una fábrica no me costaría ganarme el afecto de mis obreros con obra social realizada con inteligencia. Para que los obreros sean más eficaces han de ser manejados con el corazón. Sólo es necesario que los hombres que tienen obreros a sus órdenes lleguen hasta ellos por esas vías para dominar los para hacerlos verdaderos colaboradores y cooperadores cómo se hace en muchas partes de Europa que he visitado. Es necesario modernizar la conducción de los obreros de la fábrica […]
Lo que pediría es que en lo posible se intensifique, Esta obra rápidamente con medios efectivos y eficaces cooperando con nosotros asociándose con el Estado si quieren los patrones para construir viviendas, instalar servicios médicos, dar al hombre lo que necesita. Un obrero necesita un sueldo para comer, habitar y vestirse, lo demás debe dárselo el Estado.
Creo que ha llegado el momento de cambiar los sistemas y tomar otros más humanos que aseguren la tranquilidad futura de la fábrica, de los talleres, de las oficinas y del Estado. Y luego pido una segunda cosa, que se designa una comisión que represente con un hombre a cada una de las actividades […]
Con nosotros funcionará en la casa la Confederación General del Trabajo y no tendremos ningún inconveniente cuando queramos que los gremios x o z procedan bien o darles nuestros consejos, nosotros se lo transmitiremos por su comando natural […]
Si nosotros contáramos con la representación patronal en la Secretaría de Trabajo y Previsión, para que cuando haya conflictos de cualquier orden los llamáramos, nuestra tarea estaría más aliviada. Teniendo un órgano en la casa lo consideraríamos: y aquel defendería los intereses patronales así como la Confederación defiende los intereses obreros […]
Entonces, yo dejo a vuestra consideración estas dos propuestas primero una obra social de colaboración en cada taller en cada fábrica o en cada oficina más humana que ninguna otra cosa, segundo el nombramiento una comisión compuesta por los señores para que pueda trabajar con nosotros […]




Fuentes: 
-Portadas de periódicos disponibles en: https://www.educ.ar/recursos/84791/revolucion-de-1943
-Portada del diario El Cabildo, disponible en:
-Breve resumen de la pasante, de una recopilación de documentos disponibles en:  
Altamirano, Carlos. Bajo el signo de las masas (1943-1973). Biblioteca del
pensamiento argentino, tomo VI, Buenos Aires, Ariel Historia, 2001, Capítulo “La era
Social”, pp. 1-167.

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