Juan Domingo Perón
En la bolsa de
Comercio de Buenos Aires, 25 agosto de 1944.
Escribe “para buscar una mayor
comprensión y facilitar un entendimiento entre los intereses que juegan en el
orden social, que la Secretaría de Trabajo y Previsión está encarando”.
Menciona que “me han llamado
nazi, también de Comunista”. Sin embargo, “estoy colocado en el perfecto
equilibrio que busco en la acción que desarrolla la Secretaría de Trabajo y
Previsión. Obrando conscientemente para buscar una perfecta regulación entre
las clases trabajadoras, medias y capitalistas procurando una armonización
perfecta de fuerzas, donde la riqueza no se vea perjudicada, proponiendo por
todos los medios a crear un bienestar social. Una riqueza sin estabilidad
social puede ser poderosa pero será siempre frágil. Y ese es el peligro que,
trata de evitar por todos los medios la Secretaría de Trabajo y Previsión […]
Yo no creo que la solución de los
problemas sociales esté en seguir la lucha entre el capital y el trabajo [...]
El abandono por el Estado de una
dirección racional de una política social, cualquiera que ella sea, es sin duda
el peor argumento porque es el desgobierno y la disociación paulatina y
progresiva de las fuerzas productoras de la Nación. Esa ha sido la política seguido
hasta ahora. El Estado se había desentendido el problema social.[..]
Las masas obreras que no han sido
organizadas presentan un panorama peligroso porque la masa más peligrosa es la
inorgánica. La experiencia moderna demuestra que las masas obreras mejor
organizadas son las que pueden ser dirigidas y mejor conducidas en todas las
órdenes. La falta de una política social bien determinada ha llevado a formar
en nuestro país esa masa amorfa. Los dirigentes son un factor
fundamental que aquí ha sido también totalmente descuidado […]
Esas masas inorgánicas
abandonadas sin una cultura general sin una cultura política era un medio de
cultivo para esos agitadores profesionales extranjeros”.
Menciona que “hay una sola forma
de resolver el problema de la agitación de las masas, y ella es la verdadera
justicia social en la medida de todo aquello que sea posible a la riqueza de su
país y a su propia economía. Las fuerzas obreras estaban formadas en sindicatos
en forma más o menos inorgánicas […]
A los tres meses de producirse la
Revolución, nosotros, que observamos vigilantes el panorama obrero tropezamos
con la primera amenaza, consistente en una huelga general revolucionaria. […]
Sabemos bien que los dirigentes
rojos trabajan a las masas no sólo por persuasión sino más por intimidación.
Los obreros no querían ir al Departamento de Trabajo de esa época, que había
perdido delante de ellos todo su prestigio como organismo estatal. Por eso, no
solamente se perjudica la clase trabajadora, sino que él es germen del levantamiento
de la masa que ninguna parte se encuentra escuchada, comprendida y favorecida.
Eso me dio la idea de formar un verdadero organismo Estatal con prestigio
obtenido a base de buena fe, de leal colaboración y cooperación, de apoyo
humano y justo a la clase obrera. Pudiera ser un organismo que encauzar al
movimiento sindical argentino en una dirección. Esa fue la finalidad, que como
piedra fundamental, sirvió para levantar sobre ella la secretaría de Trabajo y
Previsión. [..]
Organizamos sobre esa burocracia
un brazo activo que se llamó Acción Social Directa. Se tiene establecido un
acuerdo entre patrones y obreros el que después se protocoliza en pocas horas
en un convenio que firman ambas partes de acuerdo y se pasa ejecución. […]
Vamos trabajando sobre un sentido
constructivo, pero que se realizará. Es así que la Secretaría de Trabajo y
Previsión propició desde el principio un sindicalismo gremial. Es grave error
creer que el sindicalismo obrero es un perjuicio para el patrón. Es la forma de
evitar que el patrón tenga que luchar con sus obreros que su sociedad patronal
que lo representa Luche con la sociedad Obrera que representa el gremio. Es el
medio para que lleguen a un acuerdo no a una lucha. […]
Las masas obreras pasan a tener
el derecho a discutir sus propios intereses. Y el Estado está en la obligación
de defender una asociación como la otra porque le conviene tener fuerzas
orgánicas que puede controlar y que puede dirigir, y no fuerzas inorgánicas que
escapen a su dirección y en su control, por eso Nosotros hemos propiciado un
sindicalismo gremial. No queremos que los sindicatos estén divididos en
fracciones políticas, porque el peligro es casualmente el sindicalismo
político. Aun cuando algunos consideran al sindicalismo una mala palabra en su
finalidad son siempre buenas porque evita los problemas creados y que son
siempre artificiales. […]
Se ha dicho que en la Secretaría
de Trabajo y Previsión hemos perjudicado a tales o cuales fuerzas. En la
Secretaría de Trabajo y Previsión no se produce ningún acuerdo a ningún arreglo
por presión sino por transacción entre obreros y patrones. Nosotros allí,
haciendo de verdadero jueces salomónicos ayudamos la transacción Porque el
patrón siempre quiere dar menos, el obrero siempre pide más. […]
Procedimos a poner de acuerdo al
capital y el trabajo tutelado, ambos por la acción directiva del Estado que
también cuenta con esos convenios. No hay que olvidar que el Estado que
representa a todos los demás habitantes tiene allí su parte que defender el
bien común sin perjudicar ni a uno ni a otro bando […]
La asociación gremial va a dar al
país para su orden interno. Pueden venir días de agitación. Está en manos de
nosotros hacer que la situación termine antes de llegar a ese extremo, en el
cual, todos los argentinos tendrán algo que perder, pérdida que será
directamente proporcional con lo que cada uno posea […]
El mundo está viviendo un drama
cuyo primer acto 1914-1918 lo hemos vivido casi todos nosotros. El segundo acto
a cuya terminación asistimos, pero nadie puede decir si después de ese acto
continúa el epílogo o si vendrá un tercer acto que prolongará, quién sabe aún,
Por cuánto tiempo este drama de la humanidad. […]
Hay que ir a soluciones
realistas, primero solucionar este problema luego pensaremos en los otros,
porque fallar en esta solución representa a fallar integralmente para el país.
Dentro de este objetivo, la
secretaría de trabajo y previsión persigue radicar la posibilidad de evitar el
cataclismo social, qué es probable, no imposible […]
El resultado de la guerra de 1914
1918 fue la desaparición de un gran país europeo como capitalistas: Rusia.
Existirán también numerosas causas artificiales como ser la penetración
ideológica que nosotros hemos tratado en gran parte de atenuar, un resurgimiento
el comunismo adormecido. […]
En la secretaría de trabajo y
previsión ya funciona el consejo de posguerra que está preparando un plan para
evitar suprimir o atenuar los efectos factores naturales de la agitación.
Si la lucha es tranquila los
medios eran tranquilos, si la lucha es violenta los medios de supresión serán
también violentos. El Estado no tiene nada que temer cuando tiene en sus manos
los instrumentos necesarios para terminar con esta clase de agitación
artificial. Este remedio es suprimir las causas de la agitación: la injusticia
social […]
El primer remedio es la
organización de esas masas ese sería el seguro. Da el estado organizará el
reaseguro Qué es la autoridad necesaria para que cuando esté en su lugar nadie
pueda salirse de él […]
Se ha dicho que soy un enemigo de
los capitalistas sin embargo sé que la defensa de los intereses de los hombres
de negocios de los industriales de los comerciantes es la defensa misma del
estado. […]
Desde que tome la primera
resolución de la Secretaría de Trabajo y Previsión establecí que esta casa
habría defender los intereses los obreros y habría respetar los capitales.
También he defendido siempre la
necesidad de la unión de todos los argentinos. Antes de embarcar al país en
aventuras de esta naturaleza conviene hacer un llamado a todos los argentinos
de buena voluntad para que se unan para que dejen de lado rencores y cualquier
naturaleza a fin de salvar a la nación […]
Como secretario de trabajo y
previsión y querido propone a los señores que representan a las asociaciones
más caracterizadas de las fuerzas vivas dos cuestiones. El estado está
realizando una obra social que será cada día más intensa, eso le ha ganado la
voluntad de la clase trabajadora. Pero lo que sigue primando en las clases
trabajadoras es un odio bastante marcado hacia sus patrones. Contra esto no hay
más que una sola manera de proceder si el Estado es el que realiza la obra
social, Él es quien se gana la voluntad de los trabajadores.
Por eso, creo que si yo fuera
dueño de una fábrica no me costaría ganarme el afecto de mis obreros con obra
social realizada con inteligencia. Para que los obreros sean más eficaces han
de ser manejados con el corazón. Sólo es necesario que los hombres que tienen
obreros a sus órdenes lleguen hasta ellos por esas vías para dominar los para
hacerlos verdaderos colaboradores y cooperadores cómo se hace en muchas partes
de Europa que he visitado. Es necesario modernizar la conducción de los obreros
de la fábrica […]
Lo que pediría es que en lo
posible se intensifique, Esta obra rápidamente con medios efectivos y eficaces
cooperando con nosotros asociándose con el Estado si quieren los patrones para
construir viviendas, instalar servicios médicos, dar al hombre lo que necesita.
Un obrero necesita un sueldo para comer, habitar y vestirse, lo demás debe
dárselo el Estado.
Creo que ha llegado el momento de
cambiar los sistemas y tomar otros más humanos que aseguren la tranquilidad
futura de la fábrica, de los talleres, de las oficinas y del Estado. Y luego
pido una segunda cosa, que se designa una comisión que represente con un hombre
a cada una de las actividades […]
Con nosotros funcionará en la
casa la Confederación General del Trabajo y no tendremos ningún inconveniente
cuando queramos que los gremios x o z procedan bien o darles nuestros consejos,
nosotros se lo transmitiremos por su comando natural […]
Si nosotros contáramos con la
representación patronal en la Secretaría de Trabajo y Previsión, para que
cuando haya conflictos de cualquier orden los llamáramos, nuestra tarea estaría
más aliviada. Teniendo un órgano en la casa lo consideraríamos: y aquel
defendería los intereses patronales así como la Confederación defiende los
intereses obreros […]
Entonces, yo dejo a vuestra
consideración estas dos propuestas primero una obra social de colaboración en
cada taller en cada fábrica o en cada oficina más humana que ninguna otra cosa,
segundo el nombramiento una comisión compuesta por los señores para que pueda
trabajar con nosotros […]
Fuentes:
-Portada
del diario El Cabildo, disponible en:
-Breve resumen de la
pasante, de una recopilación de documentos disponibles en:
Altamirano,
Carlos. Bajo el signo de las masas (1943-1973). Biblioteca del
pensamiento argentino, tomo VI, Buenos Aires, Ariel Historia, 2001, Capítulo “La era
Social”, pp. 1-167.
pensamiento argentino, tomo VI, Buenos Aires, Ariel Historia, 2001, Capítulo “La era
Social”, pp. 1-167.
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